Pro Roma Mariana

Fátima e a Paixão da Igreja

LA REAL MAGNITUD DE LA ALIENACIÓN ACÉFALA – (no ideário do Dr. Homero Johas)

Jesus e Pedro

Arai Daniele

El Dr. Homero Johas publicó el 2 de agosto p. p. un escrito que se nombra «La Secta de los Acéfalos» en el sito de la Fundación San Vicente Ferrer, que tiene como superior a Monseñor Juan José Squetino. “El fin principal de la Fundación es luchar por la preservación de la fe tridentina, contra las herejías del Vaticano II y la busqueda de la unidad entre sacerdotes y obispos que conservan la Fe de la Santa Madre Iglesia contenida en los Concilios anteriores al Vaticano II, y la elección de un Papa válido”.

El escrito del Dr. Johas quiere ser una respuesta a la publicación de “Sursum Corda” (15.11.2012), de Raúl Miguel, que pone la pregunta: “¿Es posible un conclave?”, y apoya la respuesta negativa.

A esto responde Johas: “La unidad de fe y de régimen en la Iglesia no se apoya en “juicios propios”, humanos y libres (Tit. III, 10-11), como son los de los he­réticos, pero sí se constituye de los juicios de las personas subordinadas a la autoridad divina de la Sede de Pedro, en la fe, en el régimen. Y los pertinaces en la resistencia a esta unidad, después de dos amonestaciones, “deben ser tenidos por heréticos” (Canon 2315). Todos los fieles deben unirse en el mismo juicio de sumisión de Mons. J.J. Squetino y rechazar la unión con el insumiso Mons. M. Pivarunas. El Magisterio de la Iglesia no se apoya en actos y circunstancias variables con los tiempos, como lo hacen los Positivistas condenados por la Iglesia (D.S. 2958), sino se apoya en la autoridad divina que impera las normas del creer y del obrar. Sin “subordinación jerárquica” a la autoridad divina de la Sede de Pedro, íntegra y de necesidad de salvación (D.S. 875), nadie se salva (D.S. 1351), mas irá para el fuego eterno (Mt. XXV, 41). Esto sirve de amonestación para Mons. Alarcon, Sr. Araí Daniele, Sr. John Daly, coligados a Mons. Pivarunas, y para rapaces incautos, sin una Weltanschaung (visión completa) del panorama de la doctrina católica.”

Personalmente yo no se de la existencia de esta coligación en que me encontraría y «mi juicio» no es otro que el de la Iglesia de siempre como está en mi escrito «O Desejo explícito do Papa Católico é questão de Fé» PRM, 19.9.2013 (http://wp.me/pWrdv-10l).

Vejase entonces las sentencias del artículo criticado por Johas para entender que tampoco soy coligado a ellas, visto que estoy de acuerdo con muchas de sus respuestas sobre la verdad católica con respecto a la unidad de la Iglesia garantizada no solo por la fe y la comunión con Cristo, mas por la misma unidad de gobierno instituido por Nuestro Señor sobre la Sede de Pedro. Esta emana para todos “el derecho de comunión” por lo cual cada persona participa del Cuerpo uno, “conexo y compacto” (Ef. IV, 15), con “una sola fe, un solo rebaño y un solo Pastor” (Jo I, 16). Quien no se subordina a la unidad de régimen está tan fuera de la Iglesia como quien rompe la unidad de fe. Están fuera de la Iglesia no solo los heréticos, sino también los cismáticos. Las cuatro notas por las cuales se distingue cual es la verdadera Iglesia de Cristo, están de tal modo unidas entre si que una no puede ser separada de las otras (D.S. 2888). Y al “origen indefectible de ella, su principio y raíz es la autoridad suprema de San Pedro y de sus Sucesores en la Cátedra Romana”.

“Es cuestión de Fe que no tienen “comunión con Cristo” quien no tiene comunión con el Vicario visible de Cristo, con la Cabeza con la cual todos los otros miembros del Cuerpo Místico de Cristo deben estar unidos de modo subordinado. La unidad de régimen es sustentada por la unidad de fe; no es separada de esa unidad. Incluso el propio Sucesor de Pedro, en cuanto miembro del Cuerpo Místico de Cristo, por institución del mismo Cristo, es el “princi­pio perpetuo y el fundamento visible de una y otra unidad” (D.S. 3051).

“Pero si él, en cuanto criatura humana, quiebra la unidad de fe, quiebra también la unidad de régimen y deja “ipso facto de ser la Cabeza visible de la Iglesia (Paulo IV – Cum ex apostolatus). El Cuerpo de Cristo no será “conexo e compacto” (Ef 4, 15) sin las dos unidades; formando “un solo rebaño” y teniendo “un solo Pastor”. Se separan de la unidad de la Iglesia los que resisten a la norma del creer en los “perpetuos Sucesores” de San Pedro (D.S. 3058).

Ahora, si la Sede es Vacante, como en el caso presente, hay que seguir la norma del obrar según su propia posición en la Iglesia para la elección de un Sucesor de Pedro . “Es por el poder de las llaves, dado por Cristo solamente a Pedro, po­der de jurisdicción ordinaria, que abre o cierra las portas de la Iglesia en la Tierra y en los Cielos, que toda confusión puede ser arreglada. Y esa unidad de todos los miembros con el Sucesor de Pedro debe ser visible, porque la Iglesia terrestre tiene naturaleza también pública y visible (Rom X,10; Col. II,18-19). Sin esa Cabeza visible, unificadora, “el pueblo se disgrega” (Prov. XI,4). Tal poder no fue conferido al pueblo, a las iglesias subordinadas, al consenso de opiniones propias individuales. El viene, directo e inmedia­to, de Cristo para San Pedro (D.S. 3054). Y está “bajo anatema” quien quiere unión ecumenista de los “cismáticos y fieles” para elegir un Sucesor de Pedro. Se muda la Iglesia unida en la verdadera fe, en una falsa iglesia, uniendo fieles e infieles, en la libertad religiosa como quiere la abominación ecumenista del Vaticano 2º.
“Está fuera de la Iglesia y sin “comunión con Cristo” quien pervierte la unidad de fe y más allá de eso resiste a la unidad de régimen como lo hace la secta de los acéfalos así considerada, porque contraria a la elección de un Papa católico. La necesidad del Derecho divino es la misma en los dos casos. La “unidad de comunión” es un derecho que procede de la Sede de Pedro (D.S. 3057). Las dos unidades no se confunden, ni se separan, como en la unidad de Cristo Dios y hombre, con dos naturalezas unidas, sin confusión y sin división. El papa no es solo “la señal y símbolo de la unidad”, es también principio eficiente visible de esa unidad. Es el Juez Supremo de los fieles (D.S. 3063), que debe ser obedeci­do (D.S. 3060), porque tiene “verdadera y propia jurisdicción” (D.S. 3055), el poder divino de ligar y desligar, dado por Cristo a él (D.S. 3053).

LOS ACÉFALOS ROMPEN LA UNIDAD DE LA IGLESIA?

Hay que definir antes de todo lo que puede significar ser acéfalo en la hora actual. Porque se la «acefalia» se caracteriza por la falta de cabeza, que en la Iglesia visible es el Vicario de Cristo, cuando en la realidad su Sede está vacante, mismo los que la ignoran son acéfalos, alargando a todo el Planeta tal acefalia.

El caso a considerar es de los católicos que reconocen esta realidad y saben que son objetivamente acéfalos. Ningún católico verdadero quiere continuar a serlo y aquí se plaza el problema real: el Papa como cabeza de la Iglesia lo es para todos los católicos y así la elección requiere un razonable consenso de los fieles que comulgan en el deseo explícito del Papa católico, seguido de la intención de orar y obrar para que su elección se realice el mas pronto possible.

Aquí el problema que se pone es de restaurar esa unidad de intentos debido justamente a la privación de la Cabeza visible del Cuerpo Místico de Cristo, que es su vinculo. No se puede ignorar el precepto “gravísimo” imperado por el Magisterio de la Iglesia de desear explícitamente y obrar activamente para la unidad en la Iglesia tras la debida sumisión jerárquica a la autoridad divina dada por Cristo a Pedro.

“En la Iglesia: “los obispos reciben su autoridad” del Sucesor de Pedro, así como Pedro la recibió de Dios (D.S. 2592). Ellos no son vicarios del papa (D.S. 2592); pero están subordinados al papa y solo están unidos al Cuerpo de Cristo “si están bajo Pedro y le obedecen” (D.S. 3308).

En este sentido la principal responsabilidad de acción cabe a los obispos, cuando mas non sea para que el poder de las llaves una vez restablecido pueda sanar también las muchas situaciones eclesiásticas irregulares que se multiplicaran en el mundo.

“El estado de necesidad puede conferir “a quien tenga el poder de Orden válido, que permanece en los heréticos y cismáticos, el poder de ejercicio lícito de ese poder, en beneficio de los fieles que pidan ese ejercicio (Canon 2261). Mas no confiere poder de jurisdicción ordinaria, permanente y estable, sin unidad de fe y de régimen y sin la elección por parte de los otros miembros del Cuerpo uno, de una Cabeza visible fiel.Tal elección jamás podrá ser el permanecer indefinidamente en la propia vacancia; en la acefalia; contra la forma social necesaria, instituida por Cristo, para que exista unidad de fe y de régimen.”

En verdad la acefalia es una forma monstruosa para un cuerpo vivo, especialmente si este existe para acciones que llevan a un fin saludable para la vida eterna.

“Para existir la “unidad del rebaño”, debe existir también la “unidad del Pastor” en la fe y en el régimen. Los obispos que son indiferentes al estado de acefalia no son sumisos al deber de obrar para elegir una Cabeza visible.

En las vacancias debe permanecer la unidad de fe y la unidad en la sumisión a este deber de extinguir la vacancia. Tal unidad no depende del consenso (D.S. 3074), mas del consenso viene la fuerza para obrar segundo la intención de la Iglesia cuanto al ordenado por el Magisterio de la Sede de Pedro (Rm. XIII,1-2). 

EL DEBER NO ES AJENO AL PODER DE OBRAR EN LA IGLESIA 

Como se puede ver no hay una verdadera discordancia entre los sedevacantistas, como el Dr. Johas, y los demás que el acusa de acéfalos, como yo. La cuestión de principios está salva como lo digo en mis escritos sobre el «conclavismo». De modo que este nombre usado para acusar quien desea explícitamente la elección de un Papa católico es, mas que abusado, invertido pues el error «conclavista» está en atribuir al conclave que eligió modernistas herejes un valor absoluto. Esto es el gravísimo problema actual de los conclaves que eligieron a los actuales «anticristos en el Vaticano».

“Aquí no se trata del poder de Orden. El poder de jurisdicción ordinaria no es inmóvil en las personas: “Unde in schismaticis et haereticis non manet”. Y si obran como si poseyeran ese poder “nihil actum est” (SantoTomás, S.T. 2-2, 39-3).

“Ellos no tienen ese poder”. Nadie “usurpa” poder divino móvil, que procede de modo visible de Cristo para Pedro y de Pedro para los obispos (D.S. 2592); del mismo Pedro del cual, “dimanan para todos los derechos de comunión” (D.S. 3057), por los cuales se compone el Cuerpo Místico de Cristo, con unidad de fe y de régimen.

Tal poder es universal y debe ser reconocido por todos los católicos. Come se puede pensar en alcanzar esto con elecciones prácticamente clandestinas? Ahí ya tenemos unos resultados fallados y el Dr. Johas lo sabe porque participó a uno de estos «conclaves» en oposición a unos pocos, al oscuro de muchísimos otros y a la humillación de la iniciativa. Que papa vino de tal maniobra «anti-acefalica» de algunos?

Hoy el Dr. Johas es uno de los tantos acéfalos que acusa otros de sectarios, pero son fieles que como el desean con todas las fuerzas un Papa católico, como cuestión prioritaria de Fe, mas saben que la fuerza para obrarlo viene de Dios, cuando será entendido e reparado con muchas penitencias el castigo que cabe a una humanidad que ni mismo se da cuenta del estado de acefalia en que vive.

Que Dios nos ilumine en el amor de los Sagrados Corazones. 

2 Respostas para “LA REAL MAGNITUD DE LA ALIENACIÓN ACÉFALA – (no ideário do Dr. Homero Johas)

  1. Alberto Cabral setembro 28, 2013 às 8:00 pm

    Como diz, o impulso sobrenatural fundamental para a restauração do papa, não do papado, pois que este constitui um orgão de Direito Divino e como tal é perene um tal impulso, só pode vir de Deus Nosso Senhor; MAS NESSA OCASIÃO OS INDIVÍDUOS TERÃO DE ESTAR PREPARADOS PARA FAZEREM TUDO O QUE AOS HOMENS COMPETE FAZER. Saudações em Cristo Senhor- Alberto Cabral.

    • fundacao.promariana@gmail.com setembro 28, 2013 às 8:53 pm

      Certamente é espantosa a duração deste interegno de Sede vacante, e portanto urgente a eleição de um Papa católico. Mas tudo isto não altera a ordem estabelecida na Igreja para a eleição de cargo de Direito divino. Como lembrou no seu escrito: «o carácter sobrenatural de baptizado confere ao fiel autoridade particular para prorromper em brados públicos de protesto quando a sua mãe Igreja estiver a ser vilipendiada, desonrada, violada; exactamente como na ordem natural, o filho tem o estrito dever de combater até à morte para defender a honra de sua mãe.» Mas passar da defesa a assumir decisão para o seu governo não cabe. Esse mesmo simples batizado, que pode ser até elegível, nem por isto pode convocar algum concílio ou conclave. Nem o Imperador Sigismundo pode fazê-lo em Constança sem os eclesiásticos.

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